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Dirige a ocho dioses olímpicos, entre ellos Zeus, Hades, Apolo y Ares. En cada partida, elige tres dioses para formar tu consejo divino. Tu elección define cómo intervienes en el mundo: cura heridas y convierte creyentes con la melodía de Apolo, resucita a los muertos con el poder de Hades o ataca con los rayos de Zeus. Estas diversas sinergias constituyen la base estratégica de cada partida.
En este mundo abierto generado aleatoriamente, cada ser humano es un individuo único con su propio nombre y características. Puedes jugar como un observador pasivo, viendo cómo trabajan y crecen de forma natural, o intervenir activamente. Usa poderes divinos para crear recursos, aumentar la población u otorgar revelaciones tecnológicas, guiando a tu gente desde asentamientos dispersos hasta ciudades-estado fortificadas.

La fe es el vínculo vital entre los dioses y los mortales. Realiza milagros para inspirar a la población y convertirla en fieles creyentes, generando así «Fe». Este recurso es esencial para desbloquear y mejorar tus habilidades divinas. Escucha las oraciones en tus templos; responder a estas súplicas te permite activar poderosos artefactos que otorgan bonificaciones globales a tu civilización.
El crecimiento genera conflictos. Con el tiempo, surgirán facciones heréticas y ciudades-estado hostiles que competirán por territorio y seguidores. La forma de afrontar estas amenazas depende de ti: puedes guiar a tus fieles ejércitos en una «Guerra Santa» para conquistarlas, o simplemente usar tu ira divina para arrasar sus ciudades y preservar así la pureza de tu fe.
Con más de 189 combinaciones de habilidades, no hay dos partidas iguales. Experimenta con diferentes listas de deidades, rutas de mejora y sinergias de artefactos para descubrir nuevos estilos de juego. Gracias a los mapas generados proceduralmente y los desafíos del terreno, cada intento de construir una civilización ofrece una experiencia estratégica novedosa.